Tras más de veinticinco años diseñando proyectos de interiorismo, entendimos que un espacio no transforma la vida solo por cómo se ve, sino por cómo se vive. El verdadero éxito está en poner a la persona en el centro del diseño.
Así nace el Método MON: una forma de trabajar que se construye a través de un diálogo mutuo. No imponemos un estilo, co-creamos espacios contigo para aportar una propuesta alineada con tu realidad.
En Mon Gomà Studio trabajamos de forma personalizada, adaptando el proceso a las necesidades de cada persona y de cada espacio.
Entender tu realidad
Antes de diseñar, necesitamos comprender cómo vives o trabajas el espacio, qué te funciona, qué no y cómo quieres sentirte en él.
Analizar cómo el espacio
te influye
Estudiamos el espacio actual para comprender cómo sus condiciones físicas y ambientales influyen en tu bienestar y detectar oportunidades de mejora.
Definimos la emoción que quieres
vivir en tu espacio
Traducimos sensaciones y necesidades en estrategias de diseño para crear la experiencia deseada.
Dar forma al proyecto
Desarrollamos el proyecto de interiorismo con detalle. Cada decisión responde a lo definido previamente.
Cuidar el proceso hasta el final
Te acompañamos durante todo el proyecto para que avance con claridad y tranquilidad, tomando decisiones de forma conjunta.
El toque final
Ajustamos la atmósfera para que el espacio pase de estar terminado a estar vivo.
Diseñamos poniendo en el centro a la persona.
No se trata solo de estética o funcionalidad, se trata de crear espacios que te ayuden a vivir mejor.
En nuestro estudio integramos la neuroarquitectura y el diseño saludable para crear un interiorismo de bienestar integral. Unimos cómo te sientes y cómo el espacio te cuida, diseñando con mayor consciencia y responsabilidad.
Para nosotros, tu hogar o tu oficina no son solo lugares bonitos, sino herramientas activas que protegen y potencian tu salud física y emocional cada día.
La neuroarquitectura integra conocimientos de la neurociencia en el diseño de los espacios para comprender cómo el entorno construido influye en nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra percepción y nuestro comportamiento.
Nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso interpretan constantemente los estímulos que nos rodean. La luz, el color, la acústica, las proporciones, los materiales, la distribución o la conexión con la naturaleza pueden hacer que un espacio favorezca la calma, la concentración y el bienestar o, por el contrario, genere estrés, incomodidad o saturación.
Aplicar la neuroarquitectura significa diseñar espacios más conscientes y adaptados a las necesidades reales de las personas, utilizando la evidencia científica como apoyo para tomar decisiones de diseño que contribuyan a que vivamos y trabajemos mejor.
El diseño saludable tiene en cuenta los factores que no siempre se ven pero que influyen directamente en la salud física: la calidad del aire, las emisiones de los materiales, la ventilación, la humedad, la acústica, el confort térmico y la iluminación.
En el estudio trabajamos para que tu espacio actúe como un escudo protector, reduciendo riesgos para tu salud.